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Carta abierta de la AEET sobre la deriva de la gestión de la política científica
 
Madrid, 03 de noviembre de 2015 
 
Desde la Asociación Española de Ecología Terrestre queremos que los poderes políticos que representan a nuestra sociedad apoyen la independencia del sistema científico y promuevan la renovación de su estructura organizativa para hacerlo menos vulnerable a la arbitrariedad y opacidad de las decisiones políticas.
 
Desde la Asociación Española de Ecología Terrestre (AEET) queremos manifestar nuestra gran preocupación por la deriva que la gestión de la política científica está experimentando en los últimos tiempos y que, como a otros, afecta al ámbito de la Ecología. Los reajustes de presupuesto han afectado muy negativamente a los recursos destinados a personal, a proyectos de investigación y al propio funcionamiento de la estructura organizativa y administrativa que hace posible la actividad científica.
 
Somos conscientes de que la crisis económica ha impactado a casi todos los sectores de la sociedad, pero existen razones para pensar que esta coyuntura está propiciando una reestructuración de la política científica que no ha sido debatida ni consensuada con los agentes sociales en general, ni con el sector científico.
 
Un ejemplo reciente de esta situación es la cadena de ceses y renuncias de directores de centros del CSIC, la organización dedicada por excelencia a la investigación. Sin pretender entrar en las particularidades de cada uno de esos casos, pensamos que estos hechos son consistentes con el debilitamiento de esta institución que, junto con el sistema universitario, soporta el sistema científico en España. A la asfixia presupuestaria, a las trabas burocráticas que coartan su funcionamiento, al bloqueo del acceso de las nuevas brillantes generaciones, se une ahora el debilitamiento de los responsables de que los centros funcionen.
 
En su conjunto esta situación es compartida por el sistema universitario, pero la directa y exclusiva dependencia del CSIC del poder político, probablemente junto con una menor conexión con los agentes sociales y una estructura organizativa que no se ha renovado en decenios, hacen a esta institución más vulnerable a la arbitrariedad y la opacidad.
 
Creemos firmemente que el futuro de nuestra sociedad depende de su capacidad de enfrentarse a los nuevos retos a través del conocimiento, y la ciencia es un pilar fundamental de esta estrategia. Para ello es imprescindible que los poderes políticos que representan a nuestra sociedad compartan convencidos esta visión y confíen plenamente en el sistema científico. Esta confianza debe traducirse en el reconocimiento de su independencia, sin menoscabo del rendimiento de cuentas a la sociedad de los logros obtenidos, de los beneficios que se deriven y por supuesto de los recursos destinados a tal fin.
 
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